Las criptomonedas han llegado para quedarse. Desde la aparición del Bitcoin en el periodo 2008 - 2009, su uso ha venido en aumento de forma muy notable. Se ha convertido en una forma de ahorro alternativo para muchas personas en medio de toda la incertidumbre económica que existe en el mundo.
Sin embargo, no es el único uso que se le puede dar a las criptodivisas.
Gracias a la tecnología Blockchain las “criptos” también pueden utilizarse como medios de pago. Esto es posible solamente cuando se dispone de una billetera virtual en donde se almacenan las monedas. Esta consta de dos direcciones: una para enviar y otra para recibir dinero.
Así mismo, la billetera o “wallet” tiene un código QR que permite ser escaneado para realizar transacciones. Las comisiones son muy bajas, así que todos aquellos comerciantes que aceptan pagos con criptomonedas tienen esto de ventaja.
Cada operación tarda entre 1 a 3 horas dependiendo de las billeteras y de la congestión de Blockchain.
Estos motivos, hacen que las tiendas y comercios de todo tipo comiencen a agregar las criptos como medios de pago confiables y continuos en todas partes del mundo. Tal es el caso de empresas como Karma Automotive, una ensambladora de autos eléctricos en California, comenzó a recibir pagos a través de la criptomoneda.
Y no es el único. Cada vez más empresas, comercios y pasarelas de pago se unen a esta tendencia. El último evento fue el de Paypal, que anunció que con su plataforma se podría comerciar con BTC.
De hecho, su aceptación ha sido tal que hasta en los casinos online se permite jugar con bitcoins y cabe destacar que esta no es la única “cripto” que ha salido en el mercado.
Desde el 2009 surgieron muchas más que hoy en día tienen un valor significativo, como el Ethereum, Litecoin, Dashcoin, entre otros. La diferencia entre estas y la primera, es el uso comercial que tiene y la confianza de los que la utilizan.
Esto último hace que no sea sencillo pagar o cobrar con todas las monedas. Apartando al Bitcoin, las más utilizadas son las siguientes:
Ethereum
Se trata de la segunda criptomoneda más comercial que existe. Está programada como otra cadena de bloques separada de Bitcoin.
Y a diferencia de ella, esta es maleable y puede utilizarse para programar y crear productos totalmente diferentes como tokens digitales, contratos inteligentes, aplicaciones descentralizadas, puentes de pago, entre otras. Esto es lo que hace tan valiosa.
Por sus usos, es posible adquirirla de igual forma que se hace como con los bitcoins y comerciar con ella, ya que se almacenan en una misma billetera.
USDT
Esta es una criptomoneda creada para imitar el valor del dólar, por lo que puede comprarse como si fuera uno de los billetes verdes. También es llamada Tether.
Es una de las llamadas Stablecoins debido a que su comportamiento es estable, a diferencia de otras criptomonedas cuyo valor fluctúa las 24 horas del día.
Viene bastante bien para el comercio, sobre todo en países con un alto índice inflacionario, ya que sirve como reserva de valor para que las empresas o tiendas no se descapitalicen.
Bitcoin Cash
Esta es una criptomoneda lanzada en 2017 como substituto al bitcoin debido a una división (llamada Hard Fork) realizada ese mismo año por falta de acuerdos entre sus desarrolladores.
Si bien no es tan conocida y tampoco tiene un valor referencial tan alto como el BTC, sigue siendo un medio de pago fiable en carteras virtuales como Blockchain o Coinbase.
La diferencia principal radica en que el costo de la comisión por transacción es muy inferior al del bitcoin. Además, son procesadas más rápido debido a que el tamaño de cada bloque es más pequeño. Por eso, sigue siendo una buena alternativa al momento de cobrar.
La desventaja es que son pocos los que la poseen en sus carteras.