Para los amantes de los deportes extremos y para los que no lo son tanto, el turismo aventura del Perú propone otras experiencias, más allá del Machu Picchu o las Líneas de Nazca. Navegar sus bravos ríos en canoa, manejar en pleno desierto sobre enormes dunas, o escalar la Cordillera de Los Andes son las actividades de mayor importancia en los escenarios más imponentes del país.
No siempre se corre riesgo en los deportes de aventura. Hay varios niveles en cada uno de ellos, y siempre se adaptan al usuario, sobre todo, para que la persona disfrute de la naturaleza que lo rodea en circuitos turísticos menos convencionales.
Entre las actividades de aventura terrestre, se destacan: el Andinismo, el trekking, la escalada sobre rocas, la espeleología (exploración de cavernas o cuevas), el ciclismo de montaña, el sandboarding y los buggies en las dunas. La variedad en la geografía del territorio peruano ofrece, también, la posibilidad de recorrer en auto los exuberantes desiertos costeros, y las extensas playas con sus sierras y lagunas.
Es preciso señalar, que para moverse de un lugar a otro, o planificar el recorrido de grandes distancias por el territorio nacional, el alquiler de autos es uno de los servicios que más está creciendo en el turismo peruano.
Por otro lado, encontramos en la aventura náutica volcada al Océano Pacífico, la posibilidad de bucear en aguas de las más abundantes del planeta, por su riqueza y variedad; surfear en olas de hasta diez metros de altura; o practicar kayak o canotaje en los distintos ríos peruanos.
Para finalizar, el “ala delta”, el “parapente” o el “bunjee” imprimen, desde el aire, la adrenalina necesaria para vivir y conocer de una manera más extrema los distintos escenarios y paisajes de las ciudades del Perú.
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