El aparato, un Boeing 767-300, estaba a punto de partir del aeropuerto internacional Liberty de Newark, en Nueva Jersey, rumbo a Venecia. Tras desalojar el avión y cancelar el viaje, United Airlines dijo que el aparato estaba fuera de servicio, aunque no explicó la causa de la fuga de combustible.
Los pasajeros fueron reubicados en otro vuelo y pasaron la noche en un hotel facilitado por la compañía. Rachel colgó en Twitter el vídeo del ala derramando combustible y dejó el siguiente comentario: «¿Cómo es posible que ningún miembro de la tripulación lo haya visto además de yo? Gracias a Dios que estábamos mirando por la ventana».





