Ni el hecho de que más de la mitad de los establecimientos turísticos de Barcelona estén cerrados ha sido motivo suficiente para no cobrar esta tasa, creada para compensar los efectos nocivos del turismo, según el gobierno de Colau, y que ha provocado la indignación de los hoteleros cuando acaban de iniciar lo que se prevé una lenta recuperación por el Covid 19.
Los empresarios turísticos lamentan la “falta de empatía” del Ayuntamiento de Barcelona con el sector. Denuncian que desde el uno de junio ha entrado en vigor el recargo de la tasa turística que fue aprobado en el otoño de 2019 pese a que se había pactado aplazarlo hasta la recuperación de la actividad turística.
El gravamen que paga el visitante por cada noche que pasa en un hotel o un apartamento turístico se aprobó en 2012. La recauda la Generalitat y actualmente, en el caso de Barcelona, la mitad de lo ingresado lo gestiona el consistorio después de que en los primeros años fuera un 30%. La parte de la Generalitat del impuesto no entrará en vigor hasta octubre de este año.
Hasta el otoño de 2019, la tasa oscilaba entre los 0,65 y 2,25 euros por noche, según la categoría de los hoteles. En septiembre de 2019, el consistorio aprobó un recargo de cuatro euros para compensar el coste e impacto que, según el gobierno de Colau, supone la actividad turística en el conjunto de la ciudad.
“Existía el compromiso de aplazarlo de nuevo hasta el otoño pero no lo han cumplido”, explica el director del gremio, Manel Casals, en declaraciones a El País.




