Sumaq (del quechua “bello” o “delicioso”) es de los hoteles que brinda protagonismo a su cocina. Llegar a este hotel ubicado en el corazón de Machu Picchu Pueblo, antes llamado Aguas Calientes, es atreverse a experimentar con todos los sentidos.
Es difícil no hablar de comida en el Perú, cuya gastronomía es elogiada por expertos de todo el mundo. Debe ser por eso que al llegar a Sumaq Machu Picchu Hotel, el primer detalle que recibimos viene servido en un plato y una copa, y despierta para siempre todas las partes dormidas de nuestro paladar
Desde nuestra llegada, Sumaq nos recibe con una deliciosa bebida elaborada con hierbas locales y unos bocadillos que nos preparan para los sabores inolvidables que vamos a degustar los siguientes días en su restaurante Qunuq (vocablo quechua que podría traducirse como “fogata”, o “quien enciende la fogata”).

Y no nos equivocamos. La culinaria de Sumaq reúne los más refinados secretos de la comida internacional con los mejores y más frescos insumos locales, todo cultivado a menos de 50 kilómetros a la redonda y a más de 3 mil metros de altura. El resultado es una carta única en su género y una deliciosa fusión andina que, además, contribuye con el desarrollo de las comunidades cercanas.

Seducidas con las delicias que saboreamos en la cena (no perderse la causa crocante, la ensalada de los apus, la canilla de alpaca o la pechuga de pollo a las tres quinuas), mi colega Nelsy y yo, aceptamos la invitación del hotel para probar una de sus experiencias más solicitadas: el menú degustación “Sabores de los Andes” Apucc Mikhuna.

Menú degustación

Esta experiencia nos permitirá saborear un conjunto de platos, donde el chef luce todo su ingenio y experiencia para combinar los ingredientes ancestrales de las localidades vecinas y crear platos de su autoría que complazcan los paladares internacionales.
Pero hay una sorpresa más: el menú degustación incluye una clase magistral de cocina y bar nada menos que en la suite imperial del hotel. En medio de este lujoso apartamento conocemos a Marco Antonio López, chef piurano que desde su adolescencia mostró una creatividad culinaria que hoy lo ha llevado a competir en las ligas mayores de la gastronomía.

Frente a una colorida mesa llena de insumos locales, somos testigos de cómo el tradicional cebiche peruano se transforma en el célebre Cebiche Caliente de Sumaq, gracias a la presencia de una piedra caliente, unas hojas de panca (envoltura del choclo o maíz peruano) y una “leche de tigre” marinada con ají amarillo, insumo clave en la cocina peruana. ¿El pescado? La más fresca trucha de río, que en ocasiones también llevan del lago Titicaca. ¿El sabor? Sumaq sumaqmi (absolutamente delicioso).

“En Sumaq utilizamos productos orgánicos como papas nativas de la comunidad de Huatata, hongos y setas de CConchacalla o quesos de Huayllabamba”, nos comenta Marco mientras nos sirve una Ensalada de quinua con tres tipos de este grano andino, queso, y un aliño con pesto de albahaca y huacatay. Una delicia.

Cuando comenzamos a extasiarnos con un Risotto a la Palta (aguacate), preparado con magret de pato sellado, tomates confitados –un delicioso descubrimiento para mi paladar– y espuma de hongos ostra, Marco nos anuncia los postres: milhojas de maíz morado y Fondant de lúcuma. Detona nuestro hedonismo.

En definitiva, Sumaq tiene mucho que ofrecer en el tema gastronómico. Y para maridar, la clase de cocina y bar ofrece no solo los secretos para preparar un perfecto pisco sour, sino la receta para sorprender a los amigos con la bebida más popular del hotel: el Munay Sonqo (corazón querido, en quechua) con destilado de caña alta y cacao bitter de Quillabamba. Un deleite para el paladar y para el corazón.
Fotos y texto: Claudia Ugarte
INFOTUR LATAM
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