Casa Cartagena - En la búsqueda de una noche perfecta Destacado

Todas las historias tienen un principio. Algunos son épicos y heroicos. También los hay fantásticos y hasta con matices tenebrosos. Esos detalles impactan y son ideales para comenzar cualquier relato. Pero existen ocasiones en los que ninguno de esos elementos existe. La situación se agrava aún más, cuando esa escena inicial no tiene nada de romántica o de misteriosa ni hace presumir futuras traiciones.

En una casona antigua con pinceladas de modernidad, un forastero aprende y descubre más de una fórmula para pasarla bien en el Cusco

En esas circunstancias, los expertos recomiendan no empezar por el principio. ‘Hay que buscar lo más atractivo de la historia, así sea el final’, recomiendan aquellos conocedores. Si siguiéramos sus consejos, este texto describiría a un sujeto que saborea el pisco sour que una bartender -gentil, amena y conversadora como mandan los cánones del oficio- le enseñó a preparar hace tan solo unos minutos.

Por respeto al aprendiz, no se revelará si el cóctel salió en su punto. Lo que si se dirá es que aquel recién llegado resultó ser un estudiante aplicadísimo, porque aunque la clase había terminado, decidió experimentar de nuevo con la mágica fórmula del 2-1-1. Tal vez quería graduarse con honores o, quizás, solo intentaba entonarse un poquito antes de dejarse seducir por los guiños tentadores de una noche cosmopolita.

De esas que se viven en el Cusco cuando el padre Sol se oculta y las riadas de turistas enrumban hacia bares y pubs. Lo que sucede allí da para escribir muchas historias de principio a fin, sin saltos ni enredos, a diferencia de este texto que comenzó con una lección de pisco sour y no reseñando con lujo de detalle las desventuras de aquel forastero-alumno incapaz de ubicar su alojamiento.

Y no es que fuera difícil. Todo lo contrario. Fue la mala fortuna o una jugarreta del destino la que hizo coincidir en un mismo vehículo a un viajero despistado con un taxista novato. De esa extraña combinación lo único que podía esperarse era un extravío colosal por las callecitas estrechas y a menudo empinadas de una ciudad ancestral que convoca a ciudadanos de los cinco continentes.

Se perdieron. El conductor se fue de largo y el pasajero -acaso obnubilado por la ansiedad de hospedarse en un hotel boutique- no se percató de que el vehículo había cruzado por la mismísima puerta de la Casa Cartagena, el lugar en el que pasaría la noche. En su defensa se puede argüir que la fachada no es ostentosa y que el taxista andaba con prisa para no quedarse plantado en esa vía en perpetuo ascenso.

Tan empitonado transitaba que no se detuvo hasta llegar al final de la calle, donde anunció que era imposible dar la media vuelta para buscar el hotel. Fin del servicio, pero no de esta historia. Todavía queda mucho por contar. Así que no es mala idea que haga un alto en la lectura y si la hora es propicia, atrévase a experimentar con la portentosa combinación del 2-1-1.

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Una casa que no es ajena

La historia del hotel si merece ser contada desde el principio, un principio que no tiene ninguna relación con la aparición de ese personaje agitado que cargaba una mochila con dimensiones de armario. Menos aún con sus interjecciones de asombro al descubrir que esa fachada austera ocultaba un rosario de espacios acogedores, en los que la arquitectura, el confort y el buen gusto confluyen de manera armónica.

Su reacción es comprensible. Desde hace nueve años este hotel boutique y spa, es perfecto para constatar que las apariencias engañan. “Por afuera no llama la atención, pero la perspectiva cambia completamente al ingresar. Los huéspedes se sorprenden al enterarse que aquí hay muros incaicos y frescos coloniales. También se quedan maravillados por la decoración con muebles modernos de estilo europeo”.

Al decirlo, Sandro Salas, el jefe de reservas, parece revelar una fórmula tan exitosa como el 2-1-1 que aprenden los pasajeros en sus clases de pisco sour. Una combinación que, contradiciendo abiertamente el ya célebre ‘todo tiempo pasado fue mejor’, demuestra que una casona del siglo XVII puede ser restaurada y modernizada sin perder su esencia arquitectónica ni su prestancia centenaria.

Entre el ayer y hoy en la que fuera la residencia del encomendero español Fernando de Cartagena y Santa Cruz. Entre el pasado y el presente en los ambientes señoriales y el patio solariego de un hotel íntimo, familiar, sosegado. “Solo tenemos 16 habitaciones, lo que asegura una atención personalizada. Nosotros engreímos a nuestros clientes”, se ufana Salas.

Sus palabras son algo así como una reafirmación de que el mejor tiempo es el que se vive ahora en las suites con jacuzzi, calefacción y vista al jardín, en la sauna andina del Qoya Spa, o en las mesas de La Bodega de la Chola, donde se sirve el desayuno bufé y las cenas están sazonadas de anécdotas, porque “aquí funcionaba una picantería que fue visitada por Pablo Neruda y el Che Guevara”.

También por el foráneo de la mochila con tamaño de armario, aunque esa historia no interesa demasiado. Total, él no es un vate capaz de escribir los versos más tristes esta (ni ninguna) noche ni un osado revolucionario con la romántica ilusión de cambiar el mundo. Nada de eso. Solo es un pasajero fugaz que encontró más de una fórmula para pasarla bien en el Cusco, para pasarla bien en la Casa Cartagena.

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A tener en cuenta

  • La Casa Cartagena está localizada en la calle Pumacurco 336, a solo unos pasos de la plaza de San Blas, uno de los lugares icónicos del Centro Histórico del Cusco.
  • La restauración de la casa se realizó bajo la supervisión del Instituto Nacional de Cultura (hoy Ministerio de Cultura) y con el apoyo de la Escuela de Bellas Artes.
  • Los huéspedes reciben una clase gratuita en la que aprenden a preparar el piso sour, con la clásica receta de dos onzas de pisco y una de limón y jarabe de goma.
  • El promotor de la restauración fue el ciudadano italiano Stefano Boetto.
  • Estadounidenses, canadienses e ingleses son los principales clientes de la Casa Cartagena.

Mayor información en www.casacartagena.com

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Modificado por última vez en Lunes, 20 Noviembre 2017 18:13
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