Entrar a Sumaq es entregarse a un elegante sincretismo cultural que nos conecta al instante con el mundo andino. Sin salir de la comodidad de un hotel de 5 estrellas, Sumaq nos presenta una gama de experiencias únicas que solo pueden existir en un hotel ubicado en el corazón del mundo prehispánico.
Por un lado, ha apostado por mantener vivas algunas tradiciones milenarias en los servicios que ofrece. Un ejemplo de ello son los matrimonios andinos o los pagos a la tierra, con los que van enseñando a los viajeros (que llegan ansiosos de conocer Machu Picchu) un poco más de la cultura ancestral peruana.
Sumaq es una palabra quechua que significa “hermoso” o “agradable”. Y es también el nombre que ha adoptado uno de los hoteles más hermosos de Machu Picchu Pueblo, en la región Cusco. No solo por su elegancia, sino por mantener vivo el espíritu andino en cada una de sus instalaciones y servicios
A ello se le suma, el uso de insumos locales en su cocina y bar, con el que pretenden brindar al viajero una muestra de la cultura viva gastronómica de la región.
Hotel museo

Pero hay otro detalle en Sumaq que no pasa desapercibido. Sus instalaciones nos hacen sentir dentro de un lujoso museo. Ello se debe a las más de 400 réplicas de piezas originales incas, preincas y coloniales que están ubicadas en los pasadizos y espacios comunes, para la admiración de todos los pasajeros amantes del arte y la historia.
“El hotel Sumaq viene a ser como un pequeño museo porque tenemos cerámicos, textiles cuadros y muchas piezas y fotografías que cuentan la historia, las costumbres antiguas y recientes de toda esta zona de Cusco y de todo el Perú”, nos dice Víctor Gavidia, gerente de operaciones, mientras nos muestra una colección de máscaras de bronce bañado en oro que nos saludan en el lobby.
Estamos a punto de comenzar un recorrido cultural que solo un hotel como Sumaq puede ofrecernos. Avanzamos hacia uno de los pasadizos del primer nivel, vemos un jarrón parecido a los antiguos aríbalos incaicos.

“Aquí se puede ver claramente a un inca con su vestimenta típica como la mascaipacha y el unku, que viene a ser su vestimenta ajedrezada”, nos cuenta Víctor, al señalar algunos dibujos de la cerámica.
En esta otra pieza vemos estandartes y guerreros. “Lo más probable es que después de haber conquistado un pueblo, los guerreros iban hacia el inca para hacerle conocer sobre su victoria, y eso es lo que representan las figuras de este jarrón. En otra pieza apreciamos una representación del Inti Raymi”, prosigue.
También nos menciona que no solo cuentan con piezas incaicas o andinas: “Tenemos otros jarrones que representan a la cultura Paracas, con asas de tipo fuente y con diseños bastante elaborados. Ellos utilizaban la técnica de horror al vacío, ya que pensaban que si dejaban un espacio en blanco su alma se iba por ahí”, nos explica.

Todas estas réplicas en cerámica y metal, nos cuenta, han sido trabajadas por una familia de artesanos de Pisac, en el Valle Sagrado Cusqueño.
Los cuatro elementos
Mientras avanzamos por los pasadizos y escaleras del hotel, nuestra vista se agudiza y notamos cómo cada una de las piezas de arte se ha amalgamado con el diseño de sus instalaciones, que además responde a la filosofía andina y ancestral de los cuatro altares o los cuatro elementos naturales.

Ya en la puerta de entrada del hotel se aprecia la Chakana, símbolo ancestral que asemeja a una cruz escalonada y que representa a los cuatro elementos: aire, fuego, tierra y agua. Desde su remodelación, en 2016, el hotel busca implementar en cada piso un homenaje a cada elemento. El primer nivel, por ejemplo, representa al elemento fuego y, por ello, el diseño y decorado tiene colores cálidos y dorados.
Víctor nos cuenta que el segundo piso, donde se ha ubicado la cocina, representa el elemento tierra, a la Pachamama, pues es ahí donde se obtienen los alimentos.
“Solo nos queda implementar algunos detalles para completar los dos elementos restantes en el tercero y cuarto piso”, nos dice mientras nos muestra los rostros antropomorfos del Dios Wiracocha, representado en una Estela de Raimondi.
Subir a los pisos superiores es continuar sumergiéndote en la historia del Perú milenario y contemporáneo, con textiles, esculturas y fotografías que van narrando por sí solas los acontecimientos más importantes de la vida cultural de este país andino.

“Lo más importante para nosotros es hacerle saber al viajero que está en el corazón de la cultura inca y preinca, y eso lo podemos sentir desde que ingresamos al hotel”, enfatiza Víctor Gavidia.
Sin duda, estas maravillas artísticas cautivarán a cualquier visitante que busque, además de comodidad y lujo, una experiencia cultural envolvente y única.
El dato
Ubicado en Machu Picchu Pueblo (antes Aguas Calientes), Sumaq es una gran opción para quienes deseen respirar cultura peruana desde el primer minuto. El servicio de Sumaq incluye el recojo desde la estación de tren y una refrescante bebida de bienvenida, preparada con deliciosas frutas locales. También desayuno buffet y cena a la carta. No hay que perderse las demostraciones culinarias y las diversas opciones lúdicas si hay niños que nos acompañen.
Fotos y texto: Claudia Ugarte
INFOTUR LATAM
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