Novotel Cusco, el primero de la cadena Accor en el Perú, cumple 20 años de brindar un alto estilo de hospitalidad en la Ciudad Imperial, ambientado en una casona colonial con un amplio patio central, pileta ornamental y rodeado de altos arcos, donde el huésped vive la historia. Tanto en las habitaciones de la zona colonial, como en las modernas, tendrá el mejor de los descansos luego de recorrer los atractivos de la Capital Arqueológica de América.
El hotel se encuentra en la cuadra dos de la calle San Agustín, en pleno centro del Cusco, un lugar estratégico muy cerca a los principales atractivos turísticos de Cusco. Cuenta con 99 habitaciones 100 % confortables y con una excelente estructura, que brinda gran espacio al huésped. Además, cuenta con una delicada y acogedora decoración al estilo colonial y desde hace unos meses presentan el lobby remodelado con un diseño que se combina adecuadamente con lo moderno, ambientes que cumplen con los protocolos de bioseguridad y perfectos para estar al aire libre en el patio climatizado, gracias al techo vidriado que permite disfrutar de la luz, el sol o guarecerse en época de lluvia.
Ante la época de pandemia se han reforzado las medidas de seguridad en el Novotel Cusco, aplicando adecuadamente los protocolos de bioseguridad y limpieza establecidos por el Ministerio de Salud (Minsa). Además, se cuenta con la certificación ALL SAFE de Accor, sello que garantiza los más estrictos cuidados tanto para los colaboradores como para los huéspedes. Cabe indicar que el restaurante del hotel atiende a huéspedes y público en general con un aforo reducido, ofreciendo una renovada carta con promoción en menús para deleite del visitante, y en el caso de los huéspedes, ofrecen un menú con opciones que pueden elegir para ser consumido en la habitación, el patio o restaurante, evitando el contacto físico con los demás turistas. Actualmente, Juan Tapia es el gerente general que dirige el magnífico grupo de profesionales del Novotel Cusco.
Historia colonial

Durante la distribución de los cuadrantes, el conquistador Francisco Pizarro entregó el terreno a Miguel Sánchez Ponce por su colaboración en la captura del Inca Atahualpa y designado luego tesorero del Cabildo. Luego la propiedad pasó por herencia a 4 hermanos, 3 de los cuales se dedicaron a la vida religiosa, quedando a cargo María Teresa Valenzuela quien contrae matrimonio en 1,670 con Bernardo Pardo Figueroa, viudo, general, caballero de la Orden de Santiago y reconocido en la aristocracia limeña. Conoce a Doña María Teresa en un viaje que realiza a Cusco acompañando a su hijo, emparentado con los los marqueses de San Lorenzo de Valleumbroso, la familia más acaudalada e importante del Cusco.
Un gran aporte de los hermanos sacerdotes fueron las imágenes de las pinturas murales que adornan diferentes áreas de la casona, en honor a San Agustín, San Antonio de Abad, Santa Bárbara, San Cristóbal y San Jerónimo, algunas de las cuales se pueden apreciar en las paredes laterales de las escaleras que conducen al segundo piso. Aquí las amplias habitaciones coloniales son las suites preferidas de los turistas para una estancia cómoda y placentera.
INFOTUR LATAM
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