Tras declararse en bancarrota, Aeroméxico tendrá que deshacerse de medio centenar de aviones a cierre de este año. Concretamente, pasará de las 126 aeronaves que tenía antes de acogerse al Capítulo 11, a unas 80, lo que significa una reducción del 36.5 por ciento de su flota.
Esto supone que se tiene que deshacer de 46 aviones que venía operando en su red de destinos nacionales e internacionales, una medida que responde a su reestructuración para poder seguir operando, tras caogerse al Capítulo 11 de la Ley de Quiebras de EEUU, tal y como ha explicado la aerolínea.
“El Capítulo 11 permite a Aeroméxico optimizar su flota mediante el rechazo de aeronaves y/ o la renegociación de arrendamientos, así como reevaluar los compromisos futuros de entrega de aeronaves”, ha señalado la compañía de Andrés Conesa, publica El Financiero.
Aeroméxico canceló en julio y de forma anticipada los contratos de arrendamiento de 19 aviones, a los que se sumarán 27 aeronaves más hasta finales de año. Para paliar, en parte, los efectos de esta importante disminución de flota, la compañía pretende modificar la configuración de los aviones que permanecerán en su flota para agregar más asientos.
Así, buscará aumentar hasta en 5 por ciento los asientos disponibles, para que en un avión del modelo 737-8 puedan viajar 168 pasajeros, mientras que en los MAX agregaría seis plazas y en los Embraer 190 podría transportar hasta 103 viajeros, indica el citado medio. La apuesta de la compañía se localiza en cuatro modelos: 737-800, 737 MAX-8, 737 MAX-9 y E-190, equipos con mayor eficiencia en combustible.