Utilizando locomotoras de alta montaña y un servicio de primera línea, el tren parte de la estación Salta y cubre un imponente circuito hasta el Viaducto La Polvorilla, en alrededor de una hora, a 4200 metros sobre el nivel del mar.
Hasta Campo Quijano, el recorrido ofrece un paisaje de verde geografía hasta la aparición de quebradas y cerros que provocan singular admiración, como La Quebrada del Toro que muestra todo su esplendor.
Luego, se arriba a El Condado donde se pueden visualizar los tres viaductos que perpetúa el paso del hombre buscando explorar los minerales andinos. La estación Chorrillos es otro eslabón de esta increíble aventura.
En Las Mesetas, el camino se adentra en un laberinto capaz de hacer perder el sentido de la ubicación de los viajantes. Luego, aparece el primer rulo donde la vía pasa sobre sí misma. Un enorme caracol convertido en hermosa platea para observar el impresionante paisaje.
Lo que sigue es Diego de Almagro, un lugar único enclavado en un valle cubierto de tola tola, un pintoresco y típico arbusto de la alta puna. Más adelante, en San Antonio de los Cobres, un pueblo antiquísimo erigido cerca del cerro Terciopelo, se encontrarán perfiles de una antigua población indígena.
El viaje finaliza en el Viaducto La Polvorilla, de 224 metros de longitud. Este viaducto es uno de los más importantes del mundo y más impactante es su paso en curva, tendido sobre el abismo y con una estructura de acero jamás imaginada.
Para los turistas que arriben a la ciudad de Salta, el alquiler de autos es uno de los servicios más utilizados para llegar a la zona de embarque del tren. La reconocida agencia internacional, Alamo, brinda precios accesibles para emprender este trayecto.
Para finalizar, entre los servicios incluidos, sin costo, en el viaje, se destacan: recepción y bienvenida en el hall central de la estación Salta, guías especializados, asistencia en idiomas, atención médica y monitoreo del viaje.
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