Las muchachas, perdón, las “chunchachas” irrumpieron al cuarto, perdón, al salón de clases, como Pedro, perdón otra vez, como Pedra (¿existe ese nombre?) por su casa.
De un momento a otro y casi sin darme cuenta, vivo, siento, palpito la euforia de un carnaval inédito, trepidante, fuera de calendario; entonces, se desata una lluvia de pica-pica,…