Apuestan por la conservación y la cultura apoyando así a todos los pobladores de la zona, tu también puedes ayudar. A nosotras nos cambiaron la visión, fuimos pensando solo en relajarnos y conocimos cosas mucho más importantes. Aprendimos de agricultura y sobre joyería de la zona.

Las habitaciones son súper acogedoras y tienen una vista espectacular, sin contar lo cómodas que resultan.
La comida…¡de solo recordar se nos hace agua la boca! Platos espectaculares y con ingredientes que jamás te podrías imaginar. Probamos un helado de papa y no es broma que ha sido uno de los mejores helado que he tomado en mi vida; Mouse de palta, y mouse de zapallo. 10 puntos para esa cocina espectacular.
Si quieres pasar un fin de semana increíble y regresar recargado de energía te recomendamos visitar Amak.
Por: Michelle Hartmann / Elaine Hartmann
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