Puede que a primera vista Oporto carezca de ese encanto automático que tienen otras ciudades europeas como París, Londres o Roma, pero como los buenos vinos fortificados de Portugal, esta ciudad requiere un tiempo para saborearla y comenzar a apreciarla.
Nuestra primera recomendación es tomarla con calma. En Oporto en ocasiones da la impresión que el tiempo transcurre más lentamente y es que uno de sus mayores encantos radica en que está muy lejos de ser una ciudad ajetreada y agobiante, a pesar de tener la fama de ser la ciudad más trabajadora de Portugal (aspecto que también se nota).
Puedes conocer Oporto caminando por sus coloridas calles, aunque también es recomendable hacerlo navegando. El río Duero ha sido históricamente sinónimo de comercio, trabajo y prosperidad, pero en la actualidad es una excusa para admirar la imagen de ambos bordes del río, sus magníficos puentes y las tradicionales bodegas de vino de Oporto, sin duda su imagen más conocida.
En Oporto puedes conocer, después de cruzar el Puente Luis I y admirar las vistas sobre el Duero, el punto más alto de la ciudad que data del año 1748, la Torre de los Clérigos y la Iglesia que es el monumento más conocido y tiene una altura de 76 metros, suficiente para disfrutar de las mejores vistas de las calles del casco antiguo.
Existen otros monumentos religiosos que vale la pena visitar como la Catedral de la Sé de Oporto, la Iglesia de San Francisco o la Iglesia de San Lorenzo dos Grilos.
Uno de los principales atractivos es una librería, la Librería Lello e Irmao que está considerada como una de las más bellas de Europa y el ambiente en su interior es sencillamente mágico. Tanto así que algunas escenas de las películas de Harry Potter fueron rodadas en su interior. Destaca la elegante escalera y las estanterías de madera de suelo a techo.
En claro contraste, sobresalen algunos ejemplos de arquitectura moderna, como por ejemplo la Casa de la Música, una sala de conciertos construida con motivo de la elección de Oporto como “Capital Europea de la Cultura” en 2001.
En la misma línea, las instalaciones de su moderno aeropuerto Francisco Sa Carneiro, conectan por metro al centro de la ciudad en tan sólo 20 minutos, lo que significa que tras el vuelo de Air Europa Madrid-Oporto, que apenas dura 80 minutos, en muy poco tiempo puedes encontrarte en el centro de la ciudad y disfrutar de una corta escapada o un viaje en profundidad a la segunda ciudad más grande de Portugal por todo lo alto.
