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Diversión asegurada: A ganar se ha dicho Destacado

Muchas veces los juegos de azar y las apuestas han sido satanizados por diversos sectores de la sociedad, sin tomar en cuenta que estas actividades son sinónimo de diversión y de entretenimiento, que acompañan a la civilización por varios siglos, inclusive antes de la aparición del dinero.

Tal es así, que esta industria se propagó por las principales ciudades de Occidente, en algunos casos con un sentido elitista, como el renombrado casino de Montecarlo. Con el tiempo, estos juegos se expandieron por el mundo. Las Vegas, es hoy uno de los destinos turísticos de Norteamérica más visitados por millones de personas de todo el mundo.

También se debe destacar a Macao, istmo ubicado en China, considerado la capital asiática del juego, que genera cinco veces más ingresos económicos que Las Vegas; con 36 casinos, hoteles de primer nivel, animación nocturna, buen clima, un centro histórico declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, es un destino apreciable para conocer y deleitarse.

TODOS JUGAMOS

En América Latina se encuentran, también, excelentes opciones para los amantes de los juegos, apuestas y llamativos casinos; en Argentina, este rubro del entretenimiento ha desarrollado mucha presencia, impactando significativamente en su economía. México y Chile han ganado terreno con una oferta interesante y regulaciones estrictas para los operadores de este tipo de locales. En el caso del Perú, no sorprende que en los últimos años ha crecido, óptimamente, la afluencia de visitantes –nacionales y extranjeros– a estos centros de diversión, con una infraestructura moderna y atrayente, además de variados espectáculos, que cubren las más exigentes expectativas de entretenimiento citadino.

Un caso especialmente notable es la apuesta a través de medios digitales que con ocasión del mundial de fútbol Rusia 2018 ha crecido exponencialmente. Es el caso de INKABET código de bono, casa de apuestas online, novedoso sistema que originó una euforia de participantes y ganadores en el país y en el extranjero.

El juego debe ser una actividad social realizada con moderación y con coherencia, en un tiempo limitado y con un gasto predeterminado, acorde a la capacidad económica particular. No todas las personas que apuestan o juegan son iguales, obviamente, ni se enfrentan a las mismas situaciones o motivaciones. Algunas, por diversas condiciones, pueden resultar más vulnerables a desarrollar conductas adictivas hacia el juego y es, para estos casos, que se hace necesario proporcionar y poner a disposición la ayuda profesional enfocada en estas patologías: gran desafío para quienes participan profesionalmente en esta industria.

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Modificado por última vez en Lunes, 23 Julio 2018 09:17