En medio de ella, sobresalen algunos elegantes macizos de nieve que le dan al horizonte un aire de divinidad. Esto es volar hacia el corazón de un antiguo imperio. Esto es traspasar los Andes al lado de una ventana de avión durante una mañana de otoño. Esto es relajarse en un viaje que ha brindado las facilidades para no pensar en nada más que la luz del sol sobre el paisaje.
El viaje es corto, en una hora ya puedo adivinar la cercanía del aterrizaje. El vuelo ha sido impecable, con una tripulación atenta al respeto de los protocolos de bioseguridad contra el COVID 19. De alguna manera, he comprobado una vez más que viajar en low cost tiene más ventajas de lo que una persona imagina.
Se paga solo lo que el consumidor requiere. En mi caso, sé que volver de Cusco implica venir con un equipaje mucho mayor al que llevo de Lima. Por tanto, era indispensable que no me complicara con el peso y pague por un equipaje de 23 kg. De lo demás pude prescindir, aunque confieso que también aseguré mi asiento al lado de la ventana. Con todo, el costo de mi vuelo no superó a los viajes más económicos en las aerolíneas de competencia. Gracias Sky, es hora de disfrutar de Cusco.
Texto y foto: Claudia Ugarte
INFOTUR LATAM
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