Debido a la pandemia, en 2020 no se cumplió el ritual de conservación que se hacía aproximadamente desde el siglo XVI. Su deterioro devino ayer en la ruptura y caída del puente al río Apurímac. Personal de la Dirección Desconcentrada de Cultura confirmó el hecho y precisó que el colapso ocurrió justamente porque el año pasado no se procedió a su renovación anual.
El puente era parte de la inmensa red de caminos incas del Tahuantinsuyo. Estaba constituido de seis maromas principales hechas a base de la q’oya ichu, las más gruesas, eran amarradas a grandes pilares de piedra. Las barandillas eran sogas más pequeñas del mismo material y la base estaba hecha de ichu, ramas y hojas. Este legado inca fue declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad por Unesco en el 2013.
A la zona llegaron el jefe de la coordinación de zonas y sitios de Canas, Eduardo Pacheco Collavino, así como las autoridades locales y comunales. Los especialistas elaboran un informe detallado sobre los daños a la infraestructura.
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