Según ha informado Forbes, el aforo de estos arenales se ha reducido a un máximo de 500 bañistas, con el objetivo de que se puedan cumplir las medidas de distanciamiento social. En condiciones normales, podrían albergar hasta 2.000 personas.
Lo cierto es que se han seleccionado estas playas para la reapertura, de las 16 públicas del balneario, debido a que cuentan con el distintivo de la bandera azul y a que sus instalaciones permiten el cumplimiento de los protocolos de seguridad sanitaria.
Así, en los accesos a los arenales, se controlará el uso de las mascarillas y se tomará la temperatura a los bañistas, a quienes se les entregará un gel hidroalcohólico. Por otra parte, la venta ambulante está prohibida, así como la introducción en los arenales de cigarrillos, bebidas alcohólicas y comida, la práctica de deportes de contacto y los grupos de más de cuatro personas. El próximo 30 de agosto, las autoridades revisarán el programa.
