Tal y como apunta Aviación al Día, su apertura llegaría así en uno de los peores momentos del transporte mundial, que está funcionando bajo mínimos a consecuencia de las restricciones de movimiento impuestas para evitar la propagación del Covid-19.
Las obras de este aeropuerto, llamado a sustituir a los de Schönefeld, Tegel y Tempelhof, comenzaron en 2006 y su apertura estaba prevista, inicialmente, para noviembre de 2011. Los errores en su construcción y los problemas técnicos de diferente índole como las deficiencias en el cableado y en los sistemas de seguridad conllevaron a que su inauguración se retrasara hasta en seis ocasiones. De hecho, en el tiempo transcurrido, Tempelhof dejó de operar y se convirtió en un espacio para uso ciudadano.
Además de por los retrasos, el proyecto ha estado marcado por los sobrecostes. Su importe inicial de 2.000 millones de euros ha llegado a alcanzar los 7.000 millones.
