"Bajaron a dos italianos enfermos (...) Nos decían que no nos preocupáramos porque tenían neumonía, pero era falso: tenían coronavirus", cuenta Katherina Serczyk (24), uno de los siete chilenos que viajan en la embarcación en cuarentena.
El resto son todos adultos mayores, incluyendo a familiares suyos que tienen síntomas. No han podido desembarcar ni tampoco regresar a Chile, y ahora el barco navega hacia Italia.
"Nos están llevando a la boca de los leones. Pedimos ayuda para preservar la salud de mi abuela y mi tío", dice.
