París, al igual que el resto de la región de Île de France, seguía hoy viernes en alerta naranja por el hielo y la nieve y en algunos puntos de la capital llegaron a acumularse hasta doce centímetros de nieve, el mayor espesor registrado desde 1987.
"Desde hace tres días estamos así, así que nos hemos venido a hacer fotos", relató Raid, un habitante del norte de París que decidió acercarse a Trocadéro, el icónico mirador con vistas privilegiadas de los campos de Martes nevados y de la torre Eiffel, que el miércoles cerró por el mal tiempo. Como él, muchos parisinos y turistas salieron a la calle a fotografiar un paisaje que no están acostumbrados a ver en la capital.
Las grandes avenidas del centro de París, normalmente colapsadas por el tráfico, estuvieron casi desiertas de tráfico, más llenas de peatones que de automóviles privados, ya que debido al temporal muchos optaron por dejar el coche en casa.
La nevada provocó alteraciones sobre todo en transportes públicos como los autobuses, que apenas circularon por el área metropolitana, o los trenes, que acumularon anulaciones y retrasos obligados a ralentizar su velocidad.
El temporal también transformó la basílica del Sacre Coeur, en el barrio de Montmartre (norte de París), donde varias personas se dieron cita para esquiar, aprovechando que la colina en la que se encuentra el monumento estaba vacía y llena de nieve.


