Alemania tiene leyes estrictas sobre el discurso del odio y los símbolos relacionados con Hitler y los nazis, que gobernaron entre 1933 y 1945. La apología del nazismo prevé un castigo de penas que van desde una multa en los casos leves y tres años de prisión en casos graves. El Reichstag es todo un símbolo en Alemania. Fue destruido por el fuego en 1933. Aquel desastroso incidente precipitó el ascenso al poder de Adolf Hitler y le sirvió de pretexto para acusar a los comunistas del incendio y derogar las garantías constitucionales.
En los últimos años han trascendido diversos casos en los que extranjeros o alemanes se han visto envueltos en problemas legales por tener comportamientos similares. En 1998, por ejemplo, un grupo de 70 'ultras sur' fueron enviados de vuelta a España minutos después de pisar Colonia porque empezaron a aullar "Heil Hitler" nada más poner el pie en el aeropuerto de la ciudad alemana. O en 2003, un vecino de Berlín fue denunciado por sus vecinos por enseñar a su perro que, se llamaba Adolf, a saludar al estilo nazi, levantando la pata derecha.
El detenido enseñó gustoso a la prensa las habilidades de su mascota, al que gritaba: "¡Adolf, hazme el saludo!". El dueño también fue acusado de gritar consignas nazis como el grito de batalla de las tropas nazis ("Sieg Heil") o el saludo que se daba al tirano ("Heil, Hitler") o de otras infracciones como llevar camisetas con el retrato del Führer.
