Ya iniciado 2021, y como si analizara los restos de un naufragio, el Gobierno pudo cuantificar el impacto en la actividad en 2020: se registraron pérdidas económicas por más de US$ 1.300 millones y se verificó la desaparición de 100.000 empleos, según lo detalló el subsecretario de Turismo de Honduras, Selvin Barralaga, a la agencia EFE.
De acuerdo a los datos de la Cámara Nacional de Turismo de Honduras (Canaturh), el COVID-19 provocó en 2020 pérdidas por "más de 30.000 millones de lempiras” (US$ 1.239 millones). Sin embargo, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) sostuvo que también perdió 2.600 millones de lempiras (US$ 107,4 millones de dólares) en daños a infraestructura turística por los efectos de las mencionadas tormentas tropicales.
En ese aspecto, añadió que más del 90% de las empresas de turismo en Honduras son micro, pequeñas y medianas empresas; que el 87,8% son de capital nacional; y la mitad tiene hasta 10 empleados, según cifras de la Canaturh.
Mirando hacia el futuro, las perspectivas son alentadoras, pero a largo plazo. Sobre 2021, Barralaga señaló que se trata de un año de “mucha incertidumbre”, pero también aseguró que la llegada de las vacunas a Honduras (a mediados de febrero) permitirían contar con un escenario más claro y prometedor.
Para contribuir con ese fin, está pronto a terminarse el nuevo aeropuerto de Palmerola, que demandó una inversión de más de US$ 160 millones y funcionará en el mismo sitio donde opera una base de la Fuerza Aérea Hondureña, construida por Estados Unidos a inicios los ‘80.
Finalmente, el funcionario admitió que "no es una actividad económica prioritaria hacer turismo"; sin embargo, afirmó que se trata de un sector que ofrece "muchas bondades y les permite a las familias tener espacios de convivencia, poder adquirir conocimientos, pero no es una necesidad básica que el ser humano requiere", además del mencionado impacto económico.
Fuente: EFE
