Otro criterio es que haya "una tendencia estable o decreciente de nuevos casos durante ese período en comparación con los 14 días anteriores", así como "más de 300 pruebas por cada 100.000 habitantes en los 7 días anteriores, si los datos están disponibles para el Centro Europeo de Prevención y Control de Enfermedades (ECDC)".
Asimismo, se deberá tener en cuenta la naturaleza del virus presente en un país, en particular si se han detectado variantes preocupantes.
Según las recomendaciones, también se puede tener en cuenta la respuesta general a la COVID-19 en ese país, en particular la información disponible sobre aspectos como la vigilancia, el rastreo de contactos, la contención, el tratamiento y la notificación, así como la fiabilidad de la información disponible y las fuentes de datos.
La reciprocidad debe seguir siendo tenida en cuenta caso por caso, señaló el Consejo en un comunicado.
Nuevas restricciones frente a las variantes del virus
Cuando la situación epidemiológica empeore rápidamente y, en particular, cuando se detecte una alta incidencia de variantes preocupantes del virus, las restricciones de viaje para viajes no esenciales podrán reintroducirse rápidamente.
En las mismas circunstancias, los Estados miembros también podrán limitar temporalmente las categorías de viajeros esenciales.
PCR para todos los viajeros
Los Estados miembros deberían exigir a las personas que viajen por cualquier motivo esencial o no esencial, con la excepción de los trabajadores del transporte y transfronterizos, que se les realice una prueba de PCR negativa como mínimo 72 horas antes de la salida.
Además, pueden requerir autoaislamiento, cuarentena y rastreo de contactos por un período de hasta 14 días, así como más pruebas de COVID-19 según sea necesario durante el mismo período.
Deberían imponerse cuarentena y pruebas adicionales a la llegada o después, en particular a los viajeros que lleguen de un tercer país en el que se haya detectado una mutación preocupante del virus.
Para el personal de transporte, trabajadores del mar y transfronterizos, los Estados miembros no deberían exigir más que una prueba rápida de antígenos negativa a la llegada, aunque si hay una alta incidencia o variantes preocupantes, al personal de transporte se le podrá exigir una prueba rápida de antígenos antes de la salida.
