En Italia, al igual que en España, se ha establecido un toque de queda y confinamientos locales. Mientras que en Francia se ha ordenado un toque de queda nacional, que se complementa con el cierre de restaurantes hasta mediados de febrero.
En Bélgica, Luxemburgo, Croacia, Turquía y Hungría también se ha ordenado el cierre de restaurantes para evitar el contacto personal y la transmisión del virus.
Lo cierto es que el temor es generalizado y, más allá de la flexibilidad o no de las medidas adoptadas por los gobiernos y de los programas de vacunación que se han puesto en marcha, Bruselas pide desaconsejar viajes no esenciales dentro y fuera de la UE. A su vez, propone que los países en cuales se ha detectado una variante más preocupante del virus se aplique un autoaislamiento, cuarentena y rastreo de casos.
