En cada cuadra un ciudadano escogido por la ciudad y denominado "portador" llevó la antorcha. El primero de ellos fue Francisco Barquez, un bombero de 65 años que se mostró completamente emocionado de cumplir con lo que denominó como "un sueño hecho realidad".
El símbolo de la competencia deportiva más importante del continente pasó de mano en mano hasta llegar al Estadio Municipal de San Isidro, donde Julio Surco, atleta parapanamericano, la recibió y la llevó al pebetero instalado en ese emblemático escenario deportivo puneño.
La ceremonia se llevó a cabo en presencia de decenas de ciudadanos y alumnos de los principales colegios de Juliaca, quienes presentaron números artísticos inspirados en esta fiesta deportiva que unirá a todo el continente americano.

