Frente a las dificultades encontradas en Sudamérica, donde además de Chile también se bajaron Paraguay, Bolivia y Argentina, Amaury Sport Organisation (ASO), la empresa que gestiona la carrera, tiene "contactos de alto nivel" con varias naciones africanas, entre ellas Argelia, Namibia y Angola, para posiblemente regresar al continente en el que el Dakar conoció la gloria, reveló Lavigne.
Esta será la primera vez que la prueba, creada en 1978, se desarrollará únicamente en un país, con salida y llegada en Lima. A raíz de esto, Lavigne no esconde sus lamentos.
"Es evidente que es un recorrido menos ambicioso que el que inicialmente habíamos previsto, pero seguirá siendo interesante porque vamos a hacer más densas las etapas en entornos muy bellos, de dunas de arena".
"Vamos a estar al 100% Dakar en términos de navegación, de superación de dunas y de pilotaje en ese maravilloso desierto peruano", añadió.
En consecuencia, "será un Dakar muy comprometido físicamente, que necesitará de una muy buena condición física y de técnicas de superación que no son dominadas por todo el mundo".
