El Dakar 2018 será la octava edición en la que se ponga en marcha la iniciativa Greenoxx, que consiste en compensar las emisiones de CO2 que estén ligadas a los viajes de reconocimiento de la organización, a los competidores, a los transportes y a los equipos de logística que engloba el Rally Dakar. Para ello se han invertido alrededor de US$ 100 mil, destinados a proteger 100.000 hectáreas de selva amazónica. La salvaguardia de este ecosistema, situado en la región del Corredor Ecológico Vilcabamba – Amboró, es la labor a la que dedica su empeño desde el año 2010, el proyecto Madre de Dios, que defiende además el hábitat de 35 especies animales y vegetales amenazadas, respetando a las comunidades indígenas del territorio y ayudándolas en su desarrollo.
Un compromiso que el Dakar firma con los tres países anfitriones de esta edición: Perú, Argentina y Bolivia. Poder atravesar sus dunas y sus impresionantes escenarios naturales es un privilegio, pero también una responsabilidad: la de intentar dejar siempre el menor impacto ecológico posible en sus territorios.
