Barack Obama había aliviado las restricciones de viaje al país comunista y Trump ahora prometía revertir la medida, algo que pondría en peligro una prometedora oportunidad de crecimiento para la industria.
Pero luego sucedió algo gracioso: cuando la administración impuso nuevas normas al turismo en Cuba en noviembre, lo hizo de una manera que realmente ayudó a las líneas de cruceros.
Los cambios limitaron los viajes a grupos aprobados por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos, una designación que las líneas de cruceros ya habían recibido. Y las reglas prohibieron negocios en varios hoteles y restaurantes cubanos relacionados con el gobierno. Eso creó una situación ideal para los cruceros, que proporcionan comida y alojamiento a bordo.
El resultado ha sido un boom para la industria. Carnival Corp., Norwegian Cruise Lines Holdings Ltd. y Royal Caribbean Cruises Ltd. han agregado viajes a la isla caribeña desde que Trump anunció las nuevas restricciones.
