Schram destacó que pese a la baja demanda, las reservas en Navidades y Fin de Año fueron "positivas", y que la compañía hará todo lo posible para construir una nueva estructura financiera y adecuar la flota a la nueva realidad.
Norwegian atraviesa una difícil situación financiera desde hace años, agravada en 2019 por la prohibición temporal de vuelo de los Boeing 737 MAX y los problemas con los motores Rolls Royce, y agudizada con la crisis del coronavirus.
Plan de reestructuración
La aerolínea logró a mediados de diciembre el apoyo de sus accionistas a su plan de reestructuración, que incluye emisión de nuevas acciones y conversión de deuda, después de haber recibido el visto bueno de los tribunales irlandeses y noruegos a un doble proceso de reestructuración que asegure su supervivencia (vea: Doble rescate para Norwegian: en Irlanda y Noruega y Oxígeno para Norwegian: los accionistas apoyan su plan de reestructuración).
Norwegian ya había evitado en mayo la quiebra tras lograr el respaldo de acreedores y accionistas a un plan para convertir 12.700 millones de coronas (1.163 millones de euros/1.404 millones de dólares) de deuda en acciones.
Ello le permitió acceder a una ayuda estatal de 3.000 millones de coronas (275 millones de euros/332 millones de dólares), la mitad del total de un paquete al sector aéreo noruego.
