Tras el impacto de la pandemia, la compañía mexicana decidió someterse a ese proceso voluntario de reestructuración y consiguió que la Justicia aprobara financiamiento como deudor en posesión (DIP) por hasta US$ 1.000 millones, recibiendo un pago inicial de US$ 100 millones en septiembre.
Ahora, tiene por delante el desafío de arribar a buen puerto con ASSA y ASPA, gremios que representan a las tripulaciones de vuelo y a los pilotos, respectivamente.
Al respecto, y a través de un comunicado, el presidente ejecutivo de Aeroméxico, Andrés Conesa, afirmó: “El resultado favorable de las negociaciones con los sindicatos Independencia y STIA, así como el avance con el sindicato de auxiliares de vuelo ASSA, representa un hito sumamente importante para tener acceso a las próximas etapas de financiamiento del DIP bajo nuestro proceso de reestructuración”.
Pese a que no se publicaron los términos de ambos acuerdos, vale recordar que en noviembre pasado la compañía solicitó permiso al Tribunal de Quiebras estadounidense para despedir a 1.830 empleados, 855 de los cuales son sindicalizados.
