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El renacimiento de Inkariy Destacado

Con Inkarri llegará el tiempo de luz, así lo vaticinó el Inca Viracocha –sabio observador del cosmos- durante la ceremonia del Qapaq Raymi por los años de 1432, cinco décadas antes de la llegada de los españoles que trajeron muerte y destrucción al imperio Incaico.

Con ésta misma visión –la de unificar las culturas más representativas de nuestra historia como si fueran las extremidades del Inka Rey- los Mérida han implementado un museo en plena carretera entre Cusco y Machu Picchu, bajo la protección del Apu Pitusiray. Y han escogido el mejor nombre para dicho museo (Inkariy). Ésta emblemática galería cuenta con ocho salas dedicadas a las culturas: Caral, Chavín, Paracas, Mochica, Nazca, Wari, Lambayeque-Chimú, hasta llegar al Imperio Inca. Cada sala está dividida en dos ambientes: en uno se exhiben reproducciones de piezas que dan una breve introducción a la cultura; en el otro, esculturas de personajes hiper-realistas de apariencia natural, escenifican un momento de la vida cotidiana de aquellas épocas, transportando por un instante al visitante a un mundo mágico donde su imaginación hace el resto.

Cinco años les tomó a los Mérida trabajar las figuras de tamaño real, hechas en barro y vaciadas en fibra de vidrio. Más de un año para planificar y conceptualizar el tema arqueológico, la construcción de estructuras, definir personajes, vestimenta, entre otros. Más de 10 años de arduo trabajo para que Inkariy sea inaugurado y vea la luz.

Mientras ideaban las características del museo, concluyeron que era necesario una escultura a gran escala, algo que llame la atención a lo lejos y que se convierta en un ícono del lugar. Pensaron entonces, en un ídolo que represente a todas las culturas que el museo albergaría. Con ese Dios, que recibe al forastero en la entrada del museo, explican el ´mito de Inkarri´. (Deidad que fue decapitado, desmembrado y enviado cada parte de su cuerpo a distintos puntos del Tahuantinsuyo y que un día –según la leyenda- a su cabeza le crecerán nuevamente sus extremidades y se levantará de debajo de la tierra para restaurar el imperio y la destrucción dejada por Españarri –Rey de España-).

La familia Mérida es heredera de una tradición que empezó el gran maestro Edilberto Mérida Rodríguez, quien con su arte de protesta logró cautivar al mundo entero. En el 2002, fue nombrado Patrimonio Cultural Vivo de la Nación y, en el año 2007, recibió la Orden del Sol del Perú en el grado de Comendador (falleció en junio del 2009). Su hijo mayor Edgar, junto a su esposa Nelly Pilares y sus 4 hijos son los responsables de tamaña proeza, la de abrir un museo netamente con fondos propios y sin el apoyo de alguna institución del Estado.

Edgar nos cuenta que para mantener a sus cuatro hijos viajó a Lima junto a su esposa y pusieron en marcha un taller de artesanía donde fabricaban piezas en serie para exportar. Sus hijos, al verlo trabajar la arcilla se inclinaron por estudiar arte, dos de ellos se especializaron en escultura.

Edilberto Mérida Pilares es el mayor de los hijos de Édgar, él ha trabajado en la implementación de museos y galerías en el Perú y el extranjero, ésta experiencia le sirvió para idear junto a su familia un proyecto que ayude a difundir nuestra historia precolombina. Un museo donde los visitantes no sólo observen piezas y obras de arte, sino más bien tengan una visión didáctica de lo que fue la vida de nuestros antepasados, sus costumbres, su vestimenta, sus rasgos físicos, etc.

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El Museo Tumbas Reales que alberga al Señor de Sipán en Lambayeque fue el punto de partida, allí los Mérida hicieron el diorama de las cortes reales y se dieron cuenta que su talento daba para mucho más. Entonces fue el inicio para la creación de Inkariy, proyecto familiar inaugurado en el 2014 y que se encuentra a 45 minutos de la ciudad de Cusco, en el camino entre Calca y Urubamba. Este museo es producto del trabajo en conjunto de varios artistas y arqueólogos, que buscan mostrar al mundo las manifestaciones culturales de un Perú prehispánico a través de un lenguaje sencillo y sobre todo didáctico, incluso para los más pequeños.

La particularidad de las piezas del museo está en el trabajo minucioso y a detalle, desde las arrugas en el rostro, los tatuajes de su piel, las finas fibras de los matos Paracas, el deterioro por los años de las metales y jarrones de arcilla, todos ellos, copia idéntica de cada cultura. Lo mejor de éste museo, que se aquí si puedes tomar las fotos que quieras sin restricción alguna, puesto que las piezas son replica de las originales.

La sala de Caral, muestra su organización civil y un momento en el que se dedicaban a la música. En la sala Moche, podrás observar la corte del Señor de Sipan. Los Paracas te mostrarán el entierro de sus muertos y los Wari su poder bélico. La sala Chavín exhibe su grandiosidad religiosa y en la del Imperio Inca conocerás de cerca su arquitectura y vivirás el instante en la que el hijo del sol es venerado por sus súbditos.

“Hicimos un cálculo de lo que costaría montar un museo de esta naturaleza, vendimos todas nuestras propiedades en Lima y nos mudamos a Calca”, refiere Edgar. Ya han sobrepasado el monto calculado (3 millones de dólares). Compraron el terreno en agosto del 2005 -7.500 metros cuadrados a la altura del kilómetro 53 de la carretera Cusco-Urubamba-. Su motivación, generar identidad, que los peruanos reconozcamos nuestro pasado y nos identifiquemos con ello, que los extranjeros sepan que el Perú no solo fue el imperio de los incas, sino la tierra de muchas otras e impresionantes culturas de las que también somos hijos.

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Somos un país rico en historia y tradición, con una amplia oferta turística cultural y arqueológica y, que por la premura del tiempo no siempre se puede llegar a recorrer in situ cada espacio que alberga el territorio nacional. Es por ello que ésta gran iniciativa llena el vacío que había en una ciudad tan visitada como Cusco y exhibe en su interior un pedacito de las culturas que antecedieron al gran Imperio Inca.
 
Edgar Mérida, quiere que Inkariy se convierta en un centro cultural, donde se desarrollen actividades paralelas como congresos, conferencias, conciertos, conversatorios, presentaciones de libros y más. “Estamos trabajando en la implementación de talleres de verano para los chicos que quieran aprender el arte de la cerámica”, señala. En el museo también pueden encontrar tiendas como: Platería Cachi, Sol Alpaca, Comunidad de tejedores Kantu, tienda Arte Mérida y un restaurante familiar que atiende con reserva, incluso de noche.  

  • Lugar: Kilómetro 53 de la Carretera Cusco-Urubamba
  • Horario: De Lunes a Domingo de 9 a.m. a 5 p.m.
  • Costo de la entrada: S/. 30.00 nacionales, S/.15.00 estudiantes y adulto mayor, niños menores de 6 años no pagan.
  • Informes: (084) 792819 / 984-666698 / 984904432
  • Correo: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.  
  • Visite: www.museoinkariy.com 

Fotos y texto: Elizabeth Gonzales
INFOTUR PERÚ

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